Como bien reza el título: "Siempre, todo en época de exámenes". Porque sí. Porque yo tengo esa suerte, oye.
No sé porqué le caigo al cosmos como una patada en todo el estómago y me prepara estos maquiavélicos planes o qué he hecho tan no-bien como para tener un karma tan pésimo, pero así es.
Siempre que tenga que pasar algo no-bueno (he decidido utilizar esta unión de palabras y dejar de decir esa palabra que empieza por m y acaba en lo con una a entremedio por si encima, al decirla, llamo más al no-bueno augurio) me pasa en época de exámenes. Con esto no me refiero a que se me rompa una uña, no encontrar las llaves de casa, que mis calcetines preferidos de Bob esponja estén para lavar cuando quiero ponérmelos...no!
Me refiero a cosas no-buenas de verdad.
Solo me queda un examen. Yo con los exámenes me estreso, pero tengo 5 días para estudiar, así que me pongo ON en positivismo y plin. Entonces todos mis planes para estudiar más los primeros días y poder estudiar lo mínimo y solo repasar en los últimos dos se viene abajo: mi abuelo está ingresado en el hospital.
No es la primera vez que pasa, pero a mi siempre me entra una cosa muy no-buena por todo el cuerpo cuando me entero. Siempre dicen que está bien, que no hay que preocuparse, que una semana y ya está. Pero eso no me sirve de nada: no está bien porque sino no estaría en un hospital y una semana es mucho tiempo! Además yo me siento muy intranquila mientras está en el hospital.
Sé que si tuviera que pasar algo no-bueno, podría pasar en cualquier momento y en cualquier lugar, pero a mi me da igual, yo quiero que esté en su casa y saber que está allí y que sale a dar su paseo por la mañana, otro por la tarde para tomar el café con los amigos, que va a la misa de los 12 los domingos... Quiero saber que lleva su rutina, que al salir de casa puedo encontrármelo por casualidad cualquier día como pasa muchísimas veces y quiero que esté bien.
Por si este hecho no fuera suficiente para hacer que mi concentración saliera por la ventana, me llama una amiga, llorando como una magdalena porque se siente muy no-bien a causa de que tiene que regalar a su gato al que tiene desde hace 4 años y pico porque le han detectado una alergia a su madre y no puede seguir en casa. Yo enseguida llamo a un par de amigas para ver si ellas saben de alguien responsable a quien le interese, una no puede ayudarme; la otra, que está bastante metida en el mundo de protectoras y tal, me dice que no me preocupe, que si le llevo foto y un poco de descripción del gato (carácter y esas cosas), ella difunde el mensaje a través de protectoras y sitios así y me intenta encontrar casa al gato. Yo se lo agradezco y se lo agradezco y cuando hablo con mi amiga del gato le digo que me mande la foto y todo eso.
Se lo dije el jueves.
¿Alguno de vosotros ha recibido la foto?
¡Pues yo tampoco!
Y, ahí, ya me cabreo. Si quiere llamarme para desahogarse: perfecto, siempre estoy para mis amigas. Pero para pedirme que le ayude, que yo tenga que perder mi tiempo y luego ella no se preocupe para nada, hace que me cabree. Desde luego, yo no la he llamado para nada, estoy harta de que me tomen el pelo. Si quiere algo que me llame ella y, entonces, veré si yo tengo tiempo o no.
Para ponerle la guinda al pastel, justo antes del último examen (mientras iba hacia el aula) me encontré con una de esas personas que te gustaría no encontrártela jamás de los jamases (por cosas del pasado que ahora no vienen a cuento). No le deseas ningún mal, no la odias, pero simplemente, la quieres fuera de tu vida. Lo máximo posible. Y me saluda con esa sonrisa de anormal que lo único que me dan ganas (con lo animada que estaba en ese momento entre los nervios del examen y mis propias preocupaciones) es de arrearle un mamporro y tirarle todos los dientes... (que conste que no soy agresiva, fue una reacción sorprendente hasta para mi).
Bien, pues después de estos y otros sucesos de menor importancia (pero que también repercuten en el estado anímico de una), no estaba para dar saltos, pero hoy he empezado las clases de nuevo y ya me he echado unas risas con las amigas.
Si todo va bien y no hay ninguna novedad, esta semana mi abuelo volverá a casita.
Luego, han publicado la primera nota de una asigntura que pensaba que me quedaría con un 4 y... APROBADA! además, de sobras!
Así que, esa es la razón por la que me he decidido a escribir hoy: la entrada terminaría con mejor sabor de boca y yo con una sonrisa =)
Un besote grande, corazones. Sed buenos!




